Hace unos días me cuestionaba en gran medida, al salir del museo, lo que muchas personas, alardeando de ser inteligentes y expertas en arte, se dedican a hacer en momentos en los que se postra ante ellos el trabajo de un artista, y es por ello que hoy dedico un tiempo a la expresión de mi opinión del arte.
Me sorprendí (o mejor dicho, me lamenté) cuando alguien con quien hablé sacó el tema del arte moderno, y ¡Oh, qué disparates! Nadie puede imaginarse lo muy desacertados que eran sus comentarios sobre lo que le conté que había tenido la fortuna de ver en el museo. Para muchas personas, el arte únicamente puede ser descrita en una palabra como belleza o como coherencia o, incluso, en los casos más extremos, hay quien tiene la osadía de referirse a la obra artística como una entidad creada para deleitar al público, quien debe comprender la finalidad de la obra o lo que su creador pretende representar. Ésto, señores, es la mayor metedura de pata, ¡El error más mayúsculo! con el que se puede irritar al artista.
De todas maneras, actualmente estamos logrando un paso importante en la evolución del arte, al que yo calificaría como "diversificación artística". Hay tantas sociedades, tantas culturas, que, en las últimas décadas, el número de corrientes artísticas existentes se ha disparado y los géneros, las formas y los estilos han cambiado mucho, dando lugar a nuevas maneras de asimilar la vida real. Es por ésto que cerrarnos al arte que es diferente es la más necia y primitiva conducta por la que podríamos optar.
Sin embargo, aún hay gente que intenta encontrarle el sentido a las obras de arte, hay gente que todavía critica de manera dura y ácida lo que no entiende o que trata de loco o drogadicto (he visto casos) al que crea arte que no se ciñe a los estándares artísticos ¡del siglo XVIII!
Pongamos el claro ejemplo de la persona que se pasea por los museos de arte contemporáneo y que se pone delante de un cuadro de Pollock, y se burla de su incomprensible discordia únicamente diciendo, sin ánimos de criticar de manera constructiva: "-Yo podría haberlo hecho-"
Es por ésto que el arte no puede compararse ni asociarse con las bárbaras palabras belleza, coherencia o lógica, y es únicamente sinónimo de libertad.